viernes, 28 de febrero de 2014

Fritz Lang: Metropolis

Creo que esta película, aún siendo filmada hace casi 90 años, sigue siendo actual: los trabajadores explotados mientras los grandes empresarios se mofan de su riqueza y cada vez le exigen más al proletario. La crítica social de este filme es totalmente atemporal y bastante acertada, ya que el año donde se desarrolla es el 2026. Esta película me gustó mucho, porque es muy teatral y tiene una producción tanto de escenografía como coreográfica impresionante, a la vez que es muy idealista y está llena de simbolismos y alegorías a la religión y la gran industria como devoradora de almas humanas. Me desconcierta bastante que en 1927 la película haya sido un fracaso en taquillas. Desde el punto de vista cinematográfico, este filme fue un gran precedente para lo que vendría después, por ejemplo las historias de ciencia ficción. Creo que uno de los elementos más importantes en esta película es su lado visual y la manera en que Lang es capaz de transportarnos a un mundo totalmente futurista y ficticio sin que nos quede duda de que estamos ahí. El uso de maquetas para simular toda una ciudad me parece una herramienta muy inteligente que le resultó a la perfección. Metropolis está llena de contrariedad, como la arquitectura Art-decó mezclada con el constructivismo, la religiosidad con la alquimia, el expresionismo con el nuevo objetivismo. Todo parece tan diferente y a la vez está tan bien acoplado en la película que me parece un gran logro por parte de Lang. Fritz Lang estaba en contra del nazismo, y es curioso, porque la película favorita de Hitler era Metropolis. Esto tiene que ver con el final de la película, que acaba haciendo una mediación perfecta entre el corazón, la mente y el cuerpo, pero por otro lado también puede dar a entender que las rebeliones sociales no son buenas para nadie y que al final si el proletariado se rebela es él el primero en salir perdiendo. Esta era una de las ideas que Hitler implantaría más tarde en su orden social. Mientras veía la película, pude notar ciertas coincidencias escenográficas con otras películas actuales muy famosas. Una de estas fue el gran parecido del robot de maría antes de obtener su forma, con aquel robot usado en Star Wars: C3PO. Este es un claro ejemplo de que Metropolis sentó las bases para muchísimas películas posteriores y que sin ella, definitivamente el cien sería diferente.

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